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Ya tenemos lista la impresora 3D, cargamos el filamento y a imprimir!! Pero… vamos a para un momento ¿Qué filamento?

En el mercado encontramos colores, materiales, diámetros, filamentos técnicos, especiales… La decisión a veces no es fácil y nos podemos perder en el mar de filamentos, vamos a ir por partes y ver por donde empezar.

Materiales:

Algunos de los materiales más populares son el PLA (ácido poliláctico) y ABS (acrilonitrilo butadieno estireno). Existen otros muchos

 PLA: resulta un material fácil de imprimir, derivado del almidon de maíz, yuca o caña de azúcar dependiendo del país de procedencia. En comparación con algunos materiales más técnicos, sus propiedades son un poco pobres pero se puede imprimir con facilidad, apenas tiene riesgo de sufrir warping (que se desenganche de la cama de la impresora) y existe en multitud de colores y acabados.

ABS: resulta más complicado de imprimir por los problemas de adhesión que presenta y por la necesidad de cierta estabilidad térmica en el momento de imprimirlo. Requiere más temperatura que el PLA y las piezas resultantes se pueden mecanizar, lijar y pintar sin mucho problema. El único inconveniente que se puede encontrar es la deformación si se utilizan para hacer piezas que vayan a estar sometidas a cierto estrés, como por ejemplo para realizar piezas para otra impresora 3D.

Además de estos dos materiales existen muchos otros, algunos ejemplos son el PET (Tereftalato de Polietileno) para material que esté en contacto humano, objetos o envases. Tiene una buena resistencia química y mecánica, además de a impactos. HIPS (Poliestireno de Alto Impacto), que pese a originarse como material de soporte su uso es extendido si no se va a someter a condiciones muy duras o a la intemperie.

Los filamentos flexibles pueden suponer un reto dependiendo de la impresora 3D ya que si el extrusor de la impresora 3D no está preparado, pueden producirse atascos o enredos. Además deberemos ajustar muy bien la calibración de la impresora 3D y además de reducir la velocidad de impresión. 

​Colores:

Podremos ver muchos y diversos colores en el mercado, cada fabricante produce algunos colores muy extraños e interesantes. Existen filamentos brillantes, tonos mate, que cambian de color con la luz o la temperatura, que brillan en la oscuridad, etc. 
Diámetros:

Podemos agruparlos en dos grandes familias, 2,85mm y 1,75mm. El diámetro más frecuente actualmente es 1,75mm, es muy común y su fabricación presenta menos problemas para los fabricantes por lo que al final resulta un material más fiable dada la estabilidad en el diámetro que generalmente puede ser de +/- 0.05mm para que no se produzcan atascos. En materiales de 2,85mm o 3,00mm se han dado casos en los cuales durante la fabricación ha quedado aire encapsulado dentro del hilo, por lo que se recomienda utilizar filamentos de alta calidad para evitar estos problemas.
Conservación:

Los filamentos deben conservarse en ambientes secos y con protección ante la humedad. Sus propiedades técnicas se pueden ver afectadas, así como degradarse o en el caso del filamento de 2,85mm que veíamos anteriormente, si coge humedad se puede hinchar mucho y atascaremos el extrusor de la impresora 3D.
Os recomendamos que si queréis probar, busquéis algún fabricante que tenga en venta rollos de filamento pequeños o bien packs de muestras, esto nos permite ver distintos colores, materiales y cómo se comportan. 

Nosotros empezamos las pruebas de los filamentos de Smart Materials 3D, un fabricante nacional que ofrece una gran variedad de productos, desde filamentos técnicos, de limpieza o una gama de colores muy curiosa para sus filamentos más sencillos.

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