Seleccionar página

¿Qué puede hacer un terapeuta ocupacional con una impresora 3D?

Es una pregunta a la que nos enfrentamos con bastante frecuencia y la respuesta resulta muy amplia, pero siempre con matices.

Empecemos definiendo que es la Terapia Ocupacional para aquellas personas que todavía no conozcan la profesión. Se trata de una disciplina socio-sanitaria que trabaja con las actividades de la vida diaria humana (higiene, alimentación, vestido, trabajo, ocio, educación, etc), capacitando, entrenando y rehabilitando a personas que, por la situación que sea (patología, accidente, situación socio-familiar, etc) han visto sus rutinas y capacidades alteradas. Se centra sobre todo en reestablecer y reorientar las capacidades humanas hacia lo que se conoce como desempeño (ejecución), ganando autonomía y reestableciendo las rutinas de las personas.

La impresión 3D es una herramienta en constante desarrollo y expansión, pero se encuentra limitada por varios factores (tipo de maquinaria, materiales, propiedades, etc.). En los medios y a través de internet hemos construido, a menudo, una imagen de que la impresión 3D puede ser utilizada para cualquier cosa pero debemos conocer un poco más a fondo el mundo de la impresión 3D para encontrar las limitaciones. A continuación os detallamos algunas de las posibilidades y limitaciones

La impresión 3D en si es un proceso aditivo de creación que permite fabricar una pieza a través de un diseño 3D, esto implica que permite pasar de un diseño 3D en un ordenador a una pieza física a través de la superposición de capas, otorgando volumen  a medida que se acumula material.

El contexto donde se desarrollan y utilizan las impresoras 3D a menudo es un entorno donde los principios de la cultura Maker predominan y es frecuente que surjan términos como Do It Yourself (DIY), Do It With Others  (DIWO), licencias abiertas que es importante conocer. Se trata de un entorno que funciona de forma alternativa a los medios de producción e investigación, donde los conocimientos son compartidos y la experimentación supone la base para el trabajo conjunto. 

Desde la Terapia Ocupacional podemos encontrar similitudes con este movimiento maker ya que la terapia ocupacional es una disciplina que trabaja con las capacidades de las personas, resolviendo, adaptando y entrenando capacidades, algo que resulta muchas veces la base de la cultura maker, donde, desde una mirada más amplia y menos centrada en la salud, se comparte conocimiento y experimenta para resolver necesidades y ampliar el acceso a medios digitales y la aplicación de la tecnología.

A continuación detallamos algunas de las aplicaciones que se pueden llevar a cabo en la práctica de la Terapia Ocupacional:

Productos de apoyo: Según la norma UNE-EN ISO 9999:2007, “Cualquier producto fabricado especialmente o disponible en el mercado, para prevenir, compensar, controlar, mitigar o neutralizar deficiencias, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación”, bajo esta definición encontramos que un producto de apoyo puede ser tanto un dispositivo que se puedan adquirir por medios comerciales habituales o bien mediante la autofabricación. Mediante la impresión 3D no se pretende replicar los ya existentes ya que a menudo, la experiencia nos dice que no responden al 100% a todas las necesidades ni a todos los cuerpos y funcionalidades. Se pretende potenciar la adaptación y el cubrir los huecos que dejan los productos comerciales, no suplantarlos ya que supondría entrar en confrontación con los fabricantes y las licencias de los productos existentes. Lejos de caer en la réplica, la impresión 3D nos permite acercar los productos de apoyo a cada usuario, que participen en todo el proceso y poder compartir las soluciones con otras personas.
 
Existen limitaciones y no siempre se debe caer en la trampa de pensar que al tener una máquina capaz de fabricar piezas, todo debe pasar por ella. Se debe entender la limitación que supone imprimir con materiales plásticos, el acceso a las máquinas y el uso al que deben estar sometidos los productos. Todo ello valorando parámetros como la adaptabilidad, seguridad y adecuación (entre otros). Si sabemos que un producto puede tener cierta limitación en su uso por condiciones de durabilidad, no debemos recomendarlo ya que pese a que se pueda imprimir, no estaremos potenciando la autonomía de la persona que lo utiliza si cada cierto tiempo requiere uno nuevo o revisiones con mucha frecuencia. Debemos asesorar y mostrar tanto las potencialidades como las limitaciones.
 
Una de las aplicaciones en la que desaconsejaríamos sin duda el uso, es el de la alimentación, las impresoras 3D, al imprimir capa a capa y no siempre con estructuras 100% macizas o rellenas, pueden dejar pequeños orificios por donde los alimentos puedan colarse sin ser apreciados. Por ello y por la falta de concreción en muchos fabricantes de filamento sobre los aditivos de color, debemos desaconsejar su uso en el contacto directo con alimentos. Es verdad que existen materiales como el PET que están pensandos para estos usos, pero debería ser impreso siempre en una impresora 3D lo más higienizada y dedicada a esos usos posibles y sin estructuras de relleno que no sean del 100% para garantizar la máxima integridad de los productos. 

Férulas y órtesis: Este es uno de los campos donde actualmente más consultas se aprecian y debemos ser claros, si se trata de la realización de férulas y órtesis sencillas que no requieran unas formas complejas, las impresoras 3D pueden acabar fabricando un diseño que resulte funcional, pero nos enfrentamos a dos grandes retos, el diseño 3D y la limitación de los materiales imprimibles.

Cuando hablamos de diseño, para que realmente la impresión 3D resulte una alternativa útil a los métodos ya existentes, necesitaríamos unos conocimientos en diseño 3D y unos equipos que nos permitan llegar a elaborar unos diseños adaptados y personalizados a la anatomía y necesidades de cada usuario. Siendo esto posible, nos encontraríamos con las limitaciones de las impresoras 3D en el momento de materializar los diseños. Estas imprimen capa a capa y tienen dificultades reales para construir estructuras que no estén en contacto con las superficies de impresión. Existen impresoras que pueden imprimir con varios materiales y generar estructuras de apoyo en materiales solubles o removibles, pero esto aumenta el coste de la máquina, materiales y tiempo de impresión (todo ello sin contar las horas de diseño 3D previas).

La alternativa utilizada habitualmente es la de imprimir las férulas en plano y por medio del termomoldeado, adaptarlas al usuario. Los materiales actualmente requieren de temperaturas elevadas para volverse lo suficientemente maleables como para ser adaptados y además se enfrían con mucha rapidez, por lo que su adaptación resulta compleja.
Si que es cierto que para realizar pequeñas férulas o complementos su aplicación si que resulta útil e incluso recomendable, ya que el esfuerzo en diseño y tiempos de impresión si que resulta más asumible.

-Adaptación y control de entorno: Este apartado resulta breve ya que contempla el uso de la impresión 3D junto con otros elementos electrónicos para llegar a interactuar de forma digital o mecanizada. A través de plataformas como Arduino, la impresión 3D aumenta su potencial y se pueden llegar a realizar dispositivos concretos que faciliten la vida de las personas.

-Fabricación de material de rehabilitación: A menudo muchos terapeutas ocupacionales recurren a la adaptación de materiales comunes o al reciclaje en los centros de rehabilitación. Con la impresión 3D se puede generar un material para trabajar ejercicios y funciones específicas de una forma concreta y medida a cada caso. Existen algunos dispositivos publicados por otros profesionales para entrenar funciones concretas, para los terapeutas ocupacionales no debería suponer un reto emplear la impresión 3D para la simulación de actividades en entornos controlados.
-Prótesis: La autofabricación de prótesis de bajo coste es uno de los campos que más renombre ha otorgado a la impresión 3D a lo largo del tiempo, son muchos los casos en los que se ha popularizado una situación en la que un grupo de personas (ya sean adultos, jóvenes o niños) imprimen una mano protésica para algún niño o joven de su comunidad. Estas prótesis provienen en gran parte de una red llamada E-Nabling The Future que publica en código abierto los diseños 3D de estas prótesis y genera una red de apoyo para imprimirlas, ajustarlas y hacer un seguimiento. Estas prótesis pueden realizar funciones variadas y adaptarse a los segmentos corporales de las distintas personas. Su bajo coste y opciones de personalización las hacen un elemento muy versátil y fácil de adquirir.
 
Existe también una aplicación menos explotada en la que se realizan prótesis funcionales para tareas concretas para las que el uso de la prótesis habitual de la persona puede resultar peligroso o dañino para el dispositivo. A través de la impresión 3D se puede crear un objeto de un uso específico y disfrutar así de ocupaciones significativas sin el riesgo o la carga que supone la preocupación por los posibles daños.
 
Por otro lado permite también el desarrollo de prótesis temporales o de entrenamiento con un coste realmente moderado, pudiendo llegar a incluir dispositivos electrónicos para su control y entrenamiento.

-Actividad:
 La fabricación digital supone un entorno desafiante y creativo, esto conjuntado con la filosofía y movimiento Maker, puede llegar a suponer todo un universo por descubrir y para algunas personas resultar muy estimulante. A través de metodologías concretas para favorecer la creación, las prácticas de terapia ocupacional pueden establecer significación en las actividades y trabajar mediante la fabricación digital para dar lugar a soluciones para el día a día, solventar problemas o materializar ideas.
 
No es un tipo de actividad que atraiga a todo el mundo, pero si percibimos como la participación en actividades creativas, manipulativas y de resolución de problemas se componen de cierto componente que motiva de forma intrínseca a la persona. Al tratarse de unos procesos graduados y adaptados, fuera del ambiente productivo y ubicados desde el compartir y la experimentación, se sitúan en un contexto que fomenta la participación desinteresada y la adquisición progresiva de competencias y un sentimiento de auto-competencia que positiviza la percepción de uno mismo.
 
Como conclusión podríamos decir que la impresión 3D resulta una herramienta versátil en manos de cualquier profesional y en especial para el terapeuta ocupacional. Es cierto que este tipo de competencias digitales resultan apartadas de la formación habitual y su puesta en marcha requiere de cierto nivel de experimentación y profundizar en estas prácticas, pero abre un nuevo universo de posibilidades creativas, de participación y de resolución de problemas.
 
Existen limitaciones en su uso y el terapeuta ocupacional o cualquier otro profesional que se plantee su utilización debe ser conocedor para no caer en prácticas equivocadas o incluso peligrosas. Para ello debe recurrir a formaciones específicas en este campo y orientadas a resolver este tipo de situaciones.

Animamos a cualquier persona con inquietudes tecnológicas a participar de este movimiento Maker y de fabricación digital donde todavía queda mucho por hacer y compartir.

​ Nos podéis escribir a info@tangencial.es para cualquier duda al respecto!

]]>